EL TERERE – JOSÉ MANUEL SILVERO ARÉVALOS

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI
Maitei horyvéva opavavépe
David Galeano Olivera

 

LA CEREMONIA DEL TERERE
COMO RASGO DE LA IDENTIDAD CULTURAL PARAGUAYA

José Manuel Rodríguez PardoJosé Manuel Silvero Arévalos

Leer (hacer clic) en: http://cafehistoria.ning.com/profiles/blogs/el-terere-jose-manuel-s…

       Se ofrece en este artículo un estudio introductorio a una tradición indígena de antigüedad inmemorial, y que ha pervivido hasta el punto de ser una característica definitoria de la República del Paraguay

Como ocurre en todas las culturas existentes o ya fenecidas, en las identidades culturales características de las repúblicas iberoamericanas, se pueden localizar una serie de rasgos que perviven con el paso de los siglos; más específicamente, entre las originarias tribus guaranís, nos encontramos ante una práctica que asume dos funciones sociales bien establecidas: una función social unificadora y una ceremonia de carácter jerárquico. En concreto, nos referimos a la ceremonia del tereré, un hábito muy común en toda la nación paraguaya, del cual haremos un breve estudio tratando de explicar su origen indígena, así como su posterior extensión a todo el territorio paraguayo. Este breve e introductorio análisis de la ceremonia del tereré es producto de uno de los cursos de doctorado impartidos en el período 2000-2001, en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Oviedo; en concreto, el titulado Capítulos de historia de la Antropología e identidad cultural, impartido por los doctores Alberto Hidalgo y Elena Ronzón. Pasamos a continuación a exponer nuestro trabajo.

1. El tereré como función social unificadora

En el territorio que abarca actualmente la república del Paraguay, así como otros territorios limítrofes expoliados por Uruguay, Brasil y Argentina durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870){1} se dio desde tiempo inmemorial el hecho social de la toma del tereré. Decimos esto porque actualmente, la gran mayoría de la población paraguaya, distribuida en sus distintos departamentos, algunos muy distantes unos de otros, tanto en lo geográfico como en los niveles de vida, se da una práctica común: tomar tereré sin importar dicha diferencia. Podría decirse que la yerba mate y la guampa son una parte constitutiva y característica del Paraguay.

Buscando las posibles causas de esta práctica, podríamos enumerar varias, pero la más lógica e inmediata es la necesidad de aplacar el intenso calor reinante en el Paraguay. Es así, que las horas en que se consume el tereré van desde el mediodía a la media tarde. Ahora bien, analizando el tereré como una función social unificadora, podríamos decir cuanto sigue: el hecho de reunirse a tomar tereré significa algo más que un simple encuentro de ocio. Tomar esta bebida, para los paraguayos, es reencontrarse con sus raíces primitivas, utilizar ese tiempo para expresar ideas, compartir pareceres, y sobre todo sentirse parte del todo social.

A la hora de analizar la función social del tereré, es conveniente realizar una diferenciación entre tomar tereré con la familia y el tomarlo junto con los amigos, y entre tomarlo en la soledad o entre gente extraña. Es decir, básicamente pierde el sentido de práctica social cuando lo tomamos en soledad o entre grupos de extraños (un ejemplo de ello sería tomar tereré en el extranjero). Sin embargo, el hecho de compartir con amigos y familiares es el escenario propicio para que dicha práctica llegue a ser plena. También es importante destacar que, tanto en la región oriental y occidental del Paraguay, la práctica tiene los mismos componentes, es exactamente igual. Podríamos decir que tomar tereré es como una necesidad de todo el país, sin importar las diferencias climáticas, sociales, religiosas, &c.

Debemos destacar además que tomar tereré no requiere un preparativo aparatoso. Basta con tener los utensilios necesarios, (es decir, la guampa o recipiente, junto a la bombilla o caña y la yerba mate mezclada con agua helada) y que se reúnan dos o más personas, que por cierto, deben de responder a una línea común que los identifique: han de ser amigos, conocidos, hermanos, vecinos o correligionarios. De lo contrario, la ronda propia de la bebida no se daría. Cada uno buscaría una compañía afín a su expectativa.

2. El tereré como ceremonia

Entre los guaranís, el respeto y la admiración, ya sea para con las personas adultas, o en todo caso mayores, era y sigue siendo sinónimo de sabiduría y experiencia, tal es así que a la hora de tomar tereré el padre de familia casi nunca lo prepara. Basta que éste ordene al hijo menor o a la esposa, y en unos minutos estará lista dicha bebida. Pero la ronda casi siempre estará a cargo del menor del grupo, que se encargará de servir a cada uno de los participantes hasta que todos digan basta. Dicha ceremonia consiste en ir rellenando con agua la guampa con yerba mate (y con algún otro aditamento, como puede ser la menta o el hinojo) cada vez que uno de los presentes bebe. Normalmente es el más joven el que realiza la tarea de rellenar la guampa para los demás, y siempre es el último en beber en cada ronda.

Es evidente la jerarquía que podemos notar entre los participantes de la ronda, que no solamente se limita a servir y ser servido, sino también en cuanto a que la persona mayor tiene siempre la última palabra en las discusiones o altercados. Desde luego que la hora de tomar tereré es la más propicia para limar asperezas y solucionar entre amigos y familiares los problemas. Por supuesto que el hecho de estar reunidos en torno al tereré de por sí ya reviste un tono conciliatorio. Es decir, si las partes están en crisis profunda no estarían juntas en torno a la mesa.

3. Análisis de la ceremonia del tereré y su función social

 

3.1. Variables y dominios: sincronía/diacronía de la ceremonia{2}

La primera característica de la ceremonia del tereré, por ser la más genérica, es la cuestión climática. Es sabido que los recién llegados a Paraguay, como forma de adaptarse al peculiar ambiente del país, toman el tereré usándolo como refresco. Sin embargo, esto no explicaría por qué tanto en el Chaco (donde la temperatura alcanza cotas de hasta 50º C) como en la zona oriental, la ceremonia del tereré se realiza a las mimas horas y de la misma manera. Por lo tanto, hace falta profundizar más en los motivos y formas de realizar la ceremonia.

A primera vista, la ceremonia del tereré podría ser un rasgo de la identidad cultural guaraní. Pero, como ya sabemos por el análisis de El mito de la cultura, un solo rasgo no puede determinar una cultura. De hecho, también hay una ceremonia del tereré en países limítrofes como Argentina o Brasil, pero dicha celebración no reviste el significado que tiene en Paraguay. Es decir, esta ceremonia, en cuanto tal, no podemos verla simplemente como una categoria cultural analizable al modo de un rasgo propio de toda cultura (del mismo modo que todo pueblo tiene sus propios ritos, ceremonias, etc.). Incluso, a pesar de que el cultivo intensivo de la yerba mate, y por lo tanto su extensión a parte de la entonces provincia española del Río de la Plata, como veremos más adelante, no pretendemos decir con ello que tal ceremonia logre su significación actual a partir de su «hispanización». De hecho, cabría defender que la actual ceremonia del terere, en tanto que rasgo cultural indígena, es una muestra de la independencia cultural lograda por las repúblicas iberoamericanas, sin perjuicio de los rasgos hispánicos persistentes en las mismas{3}.

El problema fundamental para nuestro estudio consiste en determinar los parámetros en los que se mueve la ceremonia del tereré. En nuestro caso, habrá que analizar tanto su dimensión normativa como su dimensión histórica. En tanto que este rito tiene una dimensión normativa, habría que determinar su pertenencia bien a parte de la cultura intrasomática, bien a la intersomática o a la extrasomática. Sin embargo, no resulta muy difícil encontrar el lugar del tereré, en tanto que ceremonia y elemento homogeneizador, en el ámbito de la cultura intersomática o intersubjetiva. Su lugar, hablando más concretamente, estaría en la doble dialéctica existente, por un lado, entre relaciones de parentesco y relaciones de amistad, y por otro, entre las relaciones de igualdad y las relaciones de jerarquía.

Además, como ya hemos dicho anteriormente, el tereré no es un rasgo de la identidad guaraní, ya que ha sido extendido al conjunto de la población de la república. Entonces, debemos tener en cuenta también la dimensión histórica de la ceremonia del tereré, el proceso por el cual ha pasado de ser un rasgo indígena a convertirse en un elemento de identificación nacional. Por lo tanto, tendremos que hacer una breve reseña histórica para entender su arraigo en el Paraguay.

3.2. Origen, desarrollo y función actual de la ceremonia

En primer lugar, partimos del origen indígena de la ceremonia del tereré y su significado originario. El hecho de que el patriarca (o jefe de la tribu) casi nunca sirviera el tereré, convertía esta práctica en una manera de fortalecer los lazos y jerarquías de la tribu. Hay que tener en cuenta que en esta época (etapa precolombina) la yerba mate no está domesticada, encontrándose por lo tanto en estado salvaje y usada ocasionalmente por las tribus de guaranís. No es hasta la llegada de Hernando Arias de Saavedra, el primer gobernante del territorio del Paraguay, cuando los conquistadores españoles observan esta práctica de los indígenas. Los jesuitas serán los primeros en organizar las plantaciones de yerba mate a gran escala, que serán cultivadas por los propios indígenas. Asimismo, son los propios miembros de la Compañía de Jesús los que comercializarán y exportarán el producto, el cual estudiaron y controlaron desde 1610 hasta 1768, época de su expulsión del Paraguay{4}.

Es a partir de este hecho descrito cuando la ceremonia del tereré se extiende a lo que a partir de 1811 será la República del Paraguay. Es decir, que la ceremonia, de ser un elemento que marca las jerarquías en las tribus guaranís, pasa a ser una ceremonia que caracteriza al conjunto de ciudadanos paraguayos. Hoy día, las relaciones de parentesco siguen influyendo a la hora de tomar el tereré. Así por ejemplo, el padre casi nunca lo sirve. Pero, con el auge y consolidación de los estados modernos, incluida la república paraguaya, han ido surgiendo nuevas formas de identificación y homogeneización social. Dichas formas han influido sobremanera en la ceremonia, creando algunos modos nuevos de tomar la bebida.

Podemos explicar esta nueva situación por medio de dos ejemplos, uno «antiguo» y otro moderno. El primer caso sería realizar la ceremonia entre los miembros de la familia, en la que se mantendrían los lazos ya descritos. Sin embargo, aunque lo más común sea tomar tereré en grupos familiares (lo que en guaraní se denomina el «ñande kuéra»), también existe una nueva modalidad que es tomar tereré en espectáculos de masas (el fútbol, por ejemplo). Son bien conocidos los vínculos que los individuos de la sociedad moderna tienen con «el club de sus amores», superando su poder de convocatoria y de identificación a las formas tradicionales de organización social, como son la familia o el partido. Pues bien, en los citados espectáculos, en los que participan las masas, también es frecuente el consumo de tereré. Eso sí, es importante destacar que este hecho no es común y regular sino esporádico. En este sentido, la ceremonia toma la misma forma de participación colectiva que pueda existir entre los miembros de un público o una multitud, para decirlo al modo de Gabriel Tarde.

Precisamente, el comportamiento de los miembros de una multitud suele ser homogéneo y espontáneo, a pesar de que cada individuo pueda tener distinta estratificación social. Así, por ejemplo, es muy común que en un partido de fútbol, amigos o familiares que son hinchas de distintos equipos, lleven cada uno los instrumentos necesarios para beber el tereré. Aquí la ceremonia pasa de ser jerárquica y grupal a ser individual. En todo caso, el único elemento homogeneizador es que todos consumen el tereré en el período de tiempo que dura el partido. La ceremonia del tereré no se diferencia en este caso de la ceremonia de tomar Coca-Cola. Y ambas finalizarán con el partido, tras el cual el vecino de grada pasará a ser tan desconocido como lo era antes de empezar el partido{5}.

Como conclusión, podemos decir que la ceremonia del tereré ha sufrido una serie de variaciones que en algunos momentos la equiparan a cualquier otra ceremonia existente en el capitalismo desarrollado. Sin embargo, el rasgo principal es su carácter homogeneizador en todo el territorio del Paraguay, del mismo modo que la condición de ciudadano es un elemento homogeneizador de las diversas etnias o grupos que pueden existir en una nación. Haciendo una comparación forzada pero clarificadora, podríamos decir que, así como la condición de miembro de una clase social se obtiene siendo ciudadano de alguna nación, la condición de paraguayo viene fuertemente determinada por el consumo del tereré en esta peculiar ceremonia que hemos tratado de explicar, brevemente eso sí, en este trabajo que aquí concluimos.

Notas

{1} Para un mejor conocimiento de la Historia de la nación paraguaya, remitimos al libro de Blas Garay, Compendio elemental de Historia del Paraguay. Librería y Casa Editora A. de Uribe y Cía, Asunción 1896.

{2} Para el análisis de la ceremonia como rasgo cultural, nos hemos valido de las pautas explicadas por Alberto Hidalgo, siguiendo El mito de la cultura de Gustavo Bueno, publicado en Prensa Ibérica, Barcelona, en 1996.

{3} Ver Gustavo Bueno, España frente a Europa. Alba, Barcelona 1999, pág. 387.

{4} Hemos obtenido una breve información sobre la Historia del tereré y sus usos en: http://www.clubedoterere.com.br/

{5} En La opinión y la multitud. Taurus, Madrid 1986, pág. 50, Gabriel Tarde hace referencia no sólo a la homogénea conducta de los miembros de una multitud, sino también a la sumisión y poco grado de convencimiento de las multitudes antes las adversidades. Una anécdota hace referencia a Bailly, alcalde de París en el siglo XIX, que se alegraba cada vez que el cielo se nublaba, pues ello quería decir que los parisinos no iban a protestar en contra de sus impopulares
decisiones, pues no querían mojarse ni pasar frío.

JOSÉ MANUEL SILVERO ARÉVALOS

Leer original (hacer clic) en: http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=949

DATOS BIOGRÁFICOS

-Nació en San Juan Nepomuceno, 1975.

-Profesor de Lengua y Cultura Guaraní (Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní), Licenciado en Filosofía (Universidad Nacional de Asunción), Doctor en Filosofía (Universidad de Oviedo,
España).

-Admirador de los filósofos “destripacuentos”: Diógenes, Voltaire, Schopenhauer, Nietzsche, entre otros. Discípulo del combativo y siempre polémico pensador Gustavo Bueno.

-Ha publicado en EL CATOBLEPAS y BRUCHEION, artículos relacionados a Bioética y Socioantropología.

-En el año 2003 publicó LECTURAS PARA UNA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN (Intersophia).

-En el 2004 colaboró en la obra colectiva ANTROPOLOGÍA Y ÉTICA ANTE LOS RETOS DE LA BIOTECNOLOGÍA (Thémata).

-Asimismo, en el año 2005 su ponencia ÉTICA Y POLÍTICA se publicó en: VVAA. Caminando juntas (El Foro).

-En PENSAR EN LATINOAMÉRICA, en el 2006, acuñó el término “BIOÉTICA GUARANÍ”.

-Representante en Hispanoamérica de la Sociedad Internacional de Filosofía (INTERSOPHIA).

-Fundador del Centro Paraguayo de Bioética (CPB).

-Colaborador del Suplemento Cultural Correo Semanal del diario Última Hora.

-Actualmente se desempeña como Docente Investigador de Tiempo Completo de Dedicación Exclusiva en la Universidad Nacional de Asunción.

PUBLICACIONES DE JOSÉ MANUEL SILVERO ARÉVALOS

NAMBRÉNA – ESCRITOS “GUAÚ” DE FILOSOFÍA Y OTRAS “VYRESAS”

Editado con el auspicio del FONDEC. Asunción-Paraguay 2009 – 193 páginas

PRELIMIARES NAMBRÉNA, GUA´U Y VYRÉSA

Es común, y hasta se podría decir licito ningunear y menospreciar la producción intelectual emanada de esta tierra guaraní, “paraíso de Mahoma”. Al parecer, despreciar todo aquello que salga de manos de los habitantes de esta tierra es una “virtud” consensuada. Hablar bien de los paraguayos es poco menos que cualquier cosa. No está mal visto destruir todo lo que nos rodea, corno tampoco importa desprestigiar la labor de los nuestros. Total, aquí todo está mal y nadie hace nada para subvertir la realidad. Entonces -por suerte-, nos quedan la opinión y la sapiencia de los “otros”. Nuestra hospitalidad desmedida, en más de una ocasión, ha posibilitado acrecentar la opinión de los profetas foráneos y nos ternos entusiasmado en demasía con cada receta dictada para el bien de nuestro futuro.Por ello, al son de música ajena hemos bailado siempre. Así, la actitud sumisa y cabizbaja, el callar nuestras ideas, el dejar para el pasillo las opiniones, son parte de nuestro rico repertorio, cuya canción estrella es Nambréna. (La peor una que nos carcome el pensamiento.) Sin embargo, algunos atrevidos han tarareado tímidamente alguna que otra cancioncilla. Lastimosamente, o están en coro ajeno, lejos de nosotros, o están cantando en tan “freezer”.El ninguneo histórico, que soportarnos con mucha comodidad y una -no muy sana- inextinguible felicidad, podría tener varias razones. Una de ellas, quizá la más contundente, puede ser la falta de confianza en nuestras ideas y emprendimientos. La otra razón, no menos importante, tal vez radique en la capacidad que hemos desarrollado para destruirnos mutuamente. Buscar las fuentes lejanas e inmediatas de las mencionadas razones es una tarea harto complicada. En este material no nos proponernos semejante empresa; simplemente queremos esbozar algunas ideas en torno a nuestro quehacer como
paraguayos (si es que existe esta categoría), como miembros de un gremio, o como ciudadanos, o como cerristas. Pero volvamos al ninguneo. Revisemos brevemente el diccionario de la RAE v tratemos de entender mejor la cuestión.

Ninguneo.1. m. Acción y efecto de ningunear. Ningunear.1. tr. No hacer caso de alguien, no tornarlo en consideración.2. tr. Menospreciar a alguien. Spinoza, en su TRATADO POLÍTICO, reflexiona sobre el deseo de dictar e imponer criterios a los demás. Dice así:”Todo el mundo desea que los demás vivan según su propio criterio, y que aprueben lo que uno aprueba y repudien lo que uno repudia. De donde resulta que, como todos desean ser los primeros, llegan a enfrentarse y se esfuerzan cuanto pueden por oprimirse unos a otros; y el que sale victorioso, se vanagloria más de haber perjudicado a otro que de haberse beneficiado él mismo.” Muchos afirman que nuestra historia corno Nación está sustentada en la opresión y la idiocia.

La dominación y la colonización, tanto geográfica como mental.

¿Es verdad eso de que recorremos nuestra trayectoria como meros espectadores?¿ Será que solamente palpitamos con la contemplación ole urna creación ajena? Ejecutar lo que los “otros” ordenan, y no desesperarnos, ¿es tarea digna? ¿Hemos sido tan negligentes que elevamos a la categoría de realidad lo que son, escasamente, nuestros sueños? ¿Nuestra esperanza pluridimensional la hemos administrado gracias a un sinfín de elevadas promesas alegóricas?

¿Será por ello que nos aferramos al ensueño de una felicidad un tanto rara? Felicidad que la hemos gestionado a la carta y al ser así, se parece mucho al placer. Si el camino ya está trazado por el Pueblo, por la Nación, por la Iglesia, por la Comunidad, por Iluminados… ya no tendremos motivos para angustiarnos- El “hombre comparsa” simplemente baila al son de lo que escucha.** Es mucho más cómodo, amable y gozoso transitar una senda que no hemos decidido. Probablemente, estamos muy cerca de lo que Kierkegaard alguna vez afirmó: El necio se olvida de la angustia de la miseria y de la paradoja.: le viven su vida. Lo cierto es que, a fuerza de ser ninguneados, hemos acumulado una serie de “expedientes” cuya resolución dista de ser feliz. Itaipú es una muestra clara; la otra., el concepto administrado por nuestros hermanos argentinos para con nuestros migrantes. Pero, actitudes degradantes y gestos de superioridad también rebosan en lo interno del Paraguay. Otras veces, los prejuicios se anidan con facilidad en las cabezas de los biempensantes hermanos extranjeros. Algunos creen haber testado la nada; otros, una pequeña fontana. (…)

LECTURAS PARA UNA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN

Editado con el auspicio de Intersophia y el Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní. Caballeros-España, 2003

El proceso de educación, que los griegos denominaron paideia, ha sido objeto de reflexión filosófica desde la época homérica y espartana. Es cierto que las historias al uso suelen centrar las exposiciones en la época sofística y que a veces se considera a los miembros de este movimiento (Protágoras, Gorgias, Hippias, Pródico, etc.) como los primeros educadores de la humanidad. Este libro de José Manuel Silvero no se remonta tan atrás, pese a estar inspirado en la paideia de Platón e Isócrates. Su objetivo es servir de guía para los estudiantes de formación docente de Paraguay recuperando más la tradición europea que la norteamericana, a la que suelen acudir con más abundancia la literatura producida en este hermoso país del Cono Sur. Aunque a veces se insiste en que el sistema educativo norteamericano es de inspiración europea, pues no en vano sus universidades tomaron como patrón la Universidad Alemana del siglo XIX, y ambas se inspiran inicialmente en el proyecto de la Ilustración de la Revolución francesa, desde 1990 la brecha entre Europa y USA no hace más que profundizarse. Su percepción de los valores humanos y de la educación ética difiere, porque también sus intereses se hacen cada vez más divergentes. Mientras gracias al euro y a la ampliación, Europa crece y se consolida económicamente mediante la generación de sinergias internas, los fastuosos gastos militares, la corrupción y el despilfarro está hundiendo la economía norteamericana. Mientras el Parlamento Europeo se posiciona en contra de la «invasión de Irak», la Cámara de Representantes, aun condicionándolos formalmente, respalda materialmente los planes bélicos de Bush, las compañías petroleras y las multinacionales del armamento, y mientras el Consejo Europeo de Laeken quiere enmarcar «éticamente la mundialización», USA impone su modelo Imperial con ideologemas del estilo de «choque de civilizaciones», «eje del mal» y «libertad duradera». Este libro, así pues, debe interpretarse como un intento de enmarcar los problemas educativos cada vez más urgentes en la era de la información, de los medios audiovisuales, de las nuevas tecnologías y de los mass media, aprovechando el enfoque europeo sobre estos asuntos para iluminar la realidad paraguaya. José Manuel Silvero, que es uno de los becarios latinoamericanos de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), ha sufrido durante su estancia en España un típico «choque cultural», no necesariamente traumático, que le ha permitido ver otros modos de «pensar» la realidad que nos rodea. Sin duda pensar en Paraguay desde España, en sus retos y en sus necesidades educativas, hacerlo además desde el profundo conocimiento de la lengua y cultura guaraní, es una experiencia única, que el autor no ha querido reservarse egoístamente para sí. Este libro es el testimonio de un punto de encuentro entre dos realidades, pero sobre todo es el intento de compartir esa experiencia única con el resto de los compatriotas paraguayos. Con estas líneas deseo apoyar su esfuerzo solidario.

Alberto Hidalgo

Prof. Titular de Teoría del Conocimiento de la Universidad de Oviedo-España

 

 

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