EL DR. ANIBAL ROMERO SANABRIA PRESENTÓ EL “TRATADO DE ARGELERÍA”

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

EL DR. ANIBAL ROMERO SANABRIA PRESENTÓ EL “TRATADO DE ARGELERÍA”

Leer original (hacer clic) en (http://cafehistoria.ning.com/profiles/blogs/el-dr-anibal-romero-san…)

 

            El viernes 26 de julio de 2013, a las 20 horas, tuvo lugar la presentación del LIBRO “TRATADO DE ARGELERÍA” de la autoría del PROF.DR. ANÍBAL ROMERO SANABRIA (http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=688). La ceremonia se realizó en la Universidad Iberoamericana – UNIBE (http://www.unibe.edu.py/), ubicada en 15 de Agosto y Ygatimi (Asunción). El libro, que fue editado por Servilibro, fue presentado por el Dr. Carmelo Módica y por el Dr. David Galeano Olivera.

Prof.Dr. Aníbal Romero Sanabria

            Pe atýpe oîkuri heta kuñakarai, karai ha mitârusu ohova’ekue ohecharamóvo ko aranduka pyahu onohêva arapýre Mbo’ehára Aníbal Romero Sanabria. Ipype ha’e ohesa’ŷijo ha omyesakâ mba’épa pe argel reko, Guaraníme oje’éva avei ay, avei moôguipa ou pe ñe’ê ha mba’éicha, mba’erâ ha araka’épa ojepuru ñande apytépe. Omoakâkuri pe aty Kuñakarai Mbo’ehára Sanie Romero de Velázquez, ha’éva Unibe motenondehára guasu.

 

            El acto se inició con las palabras del Prof.Dr. Anibal Romero Sanabria, autor del libro y le siguieron en la presentación los doctores Carmelo Módica, David Galeano Olivera y la señora Alejandra Acosta, quien lo hizo en nombre de Servilibro. Finalmente, el mago Dante Deckmann ofreció un maravilloso unipersonal de magia e ilusionismo.

Alejandra Acosta, Carmelo Módica, Sanie Romero de Velázquez, Anibal Romero Sanabria, Irma Lévera de Romero y David Galeano Olivera

 

             ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI rérape rome’ê ore vy’apavê ha ore jehechakuaa Karai Mbo’ehára Aníbal Romero Sanabria-pe ohaíre ko aranduka ha akóinte ojepy’apýre ñande reko ha ñande jepokuaáre.

 

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PRÓLOGO

Por: Carmelo Módica

Recordamos a un viejo profesor español de la época de nuestra adolescencia. Era muy estricto como docente, lo que provocaba una cierta resistencia en los estudiantes. Pero el se mantenía firme en sus exigencias y decía: “No importa que digan que soy argel o que soy Túnez”. Era la ironía de un extranjero ante una palabra afincada en nuestro medio cuyo uso con el significado específico que se le atribuía le resultaba incomprensible. Conste que sus educandos le endilgaban la adjetivación apenas con uno de sus significados.

 

Es muy difícil que pueda haber en cualquier lengua una palabra que tenga tantas acepciones –polisemia, según los estudiosos– como nuestro argel y sus derivados argelería, argelar, argelarse, argelado. Los significados del vocablo, que ha de tener un lugar destacadísimo en el diccionario de paraguayismos el día en que se escriba, son muchos: falto de gracia, desagradable, arisco, “retobado”, de pocas pulgas, muy sensible, malhumorado, severo, problemático, difícil, entre otros.

 

El Dr. Aníbal Romero tomó el desafío que le hicimos en oportunidad de la presentación del último de sus anteriores libros (“Tipos y prototipos del paraguayo”) y ha escrito este Tratado de argelería, que consideramos la guinda sobre su obra general, desarrollada a lo largo de varios libros, en que pinta con fino humor las características antropológicas del paraguayo. Ya había esbozado al argel en sus libros anteriores, pero la argelería se merecía mucho más. Y aquí tenemos nada menos que un tratado sobre esta actitud, estado de ánimo y conducta tan multiforme en la óptica del paraguayo, que abarca reacciones y comportamientos diferentes, en algunos casos hasta contradictorios.

 

Como la pluralidad de significados hace difícil que se pueda constreñir la argelería en una definición, el autor sigue una estrategia razonable para encarar el tema. Opta por describir las conductas que caben dentro de lo que entendemos por argelería y se refiere a cada una de ellas tal como las percibe. Es decir, hace una colección de argeles en su salsa, distintos tipos cuyo comportamiento normalmente merecería ser considerado en cada caso en forma diferenciada, pero que en nuestro pequeño mundo mediterráneo son  unificados con un mismo calificativo. Un foráneo no habituado a nuestra realidad probablemente no comprenderá cómo personas tan disímiles puedan entrar en la misma bolsa que guarda la argelería. Nosotros sí sabemos a qué atenernos cuando hablamos del argel. Nos estamos refiriendo a un tipo de persona, a otro o a muchos otros tipos, sin preocuparnos por determinar si su comportamiento responde a un problema de salud física, a una cuestión sicológica o nerviosa, a una mala digestión o a lo que fuere. El argel –tenga en su caso particular la explicación que la ciencia pueda darle a su situación concreta– es para nuestro folclore  simplemente un argel, en cualquiera de sus variantes, y nada más.

 

El Dr. Romero nos presenta una constelación de argeles: el discurseador, el intelectual, el retobado, el prepotente, el quejoso, el sobrador, entre otros. Nos detenemos en  los intelectuales argeles. “Son aquellos –dice– que con el mazo de su talento, inteligencia y preparación dan a la cabeza a su interlocutor como para bajarle la autoestima hasta al más porteño de los porteños”.  Y vale la pena también esta pincelada del argel prepotente: “Es aquel que cree tener siempre la razón en todo, que cree que el que habla más fuerte tiene la verdad absoluta”.

 

Como es habitual en sus obras, el autor no se limita a estudiar y describir minuciosamente comportamientos y costumbres, sino que introduce una prédica moralizadora por medio de cuentos brevísimos y anécdotas. Considera que las distintas modalidades de la argelería son superables con esfuerzos propios y ayuda de los demás, en aras de una convivencia más armónica y agradable. No es sólo un atento observador de nuestra realidad y un agudo analista de los paraguayos en su entorno social, sino un amable y entusiasta motivador que nos trae el mensaje optimista de que todos podemos ser mejores personas siempre que nos lo propongamos.

 

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PRESENTACIÓN – TEMBICHAUKA

Por: David Galeano Olivera

 

“¡Que argel-pa que sos!” es una expresión común, cotidiana, con la cual se alude a alguien -sin importar el sexo, edad, estrato social, religión, etc- que es desagradable, de mal talante o antipático, que se aparece en cualquier tiempo y espacio para amargarle la vida a otro u otros. Es aquella persona a la que nunca le gusta nada y que cuestiona todo de una manera agria, soberbia y despiadada, porque sí nomás. El argel es inaguantable, es “pesado”, es decir, un “plomo”; o mejor, un “plomazo”.

 

Todas las sociedades del mundo, anteriores y actuales, poseen características psico-sociales particulares y particularísimas que se evidencian a través de las diferentes manifestaciones culturales. Esas peculiaridades que se observan diariamente en el tratamiento interpersonal entre los miembros de una comunidad pueden provenir, por ejemplo, de factores ambientales ya que no es lo mismo un individuo que habita en zonas tropicales que aquel que vive en los polos; o bien, no es igual el carácter de un militar comparado a un moderno “emo”; como tampoco es lo mismo la personalidad de un hambriento, pobre y poco ilustrado indivíduo que junta latitas de gaseosas y cervezas en un carrito, al mediodía, con un solazo a cuesta; que aquél millonario que se pasea en un auto último modelo, con aire acondicionado y sin sentir los rigores de la vida.

 

Reconociendo que la diversidad del comportamiento humano y la diversidad cultural definen al ser humano y a las sociedades, grupos, comunidades, conglomerados, etc, podemos decir que el Paraguay posee características especiales en lo social y en lo cultural que en gran medida se pueden percibir sobre todo a través del lenguaje.

 

El Guarani y el castellano han rescatado esas maneras de ser o estados de ánimo etiquetándolos con diferentes, bien expresivas y pintorescas denominaciones. Así, entre otras, el / la paraguayo / a puede ser “kachiâi” (mba’épio nde arriéro kachiâi / que kachiâipa que so), “tekorei” (nde arriéro rekorei avión bocina), “pituva”, “ñe’êrei”, “kaigue”, “letrado” (kóvango i-letrado-ve ka’i mirikinágui), “kuñaséro”, “kuña arriéro”, “vale” (kóvango ivaleve Ñandejáragui), “ñembotavy, ñembota o ñembo”, “chavi, py’aju o py’amirî”, “tajasu” (tajasu = cerdo, cochino, puerco. Nde tajasu tuja reikóva), “plíki o arruinado”, “ka’u” (ndépio mba’e eréta nde arriéro ka’u rapo reikóva), “py’aguasu”, “karai guasu” (kóvango peteî karai guasu ojehecharamóva hapichakuéra apytépe), “rova’atâ”, “rovatavy”, “agraciado” (kóvango ij-agraciado-ve burro ra’y ensilládo-gui), “pokarê”, “pyrague”, “tîro’ysâ”, “servicial” (kóvango i-servicial, akóinte ohechakuaa hapicha remikotevê), “fifi”, “tavyrón”, “váiro” (mba’épio nde váiro), etc. Estas locuciones populares sirven para agraviar, denostar, menospreciar, destacar, alabar, ensalzar, etc.

 

A las ya expuestas debemos agregar aquella que sirve de título a esta genial obra “Tratado de Argelería” de la autoría del Prof.Dr. Anibal Romero Sanabria, y que -precisamente- es la palabra “argel”, vocablo guaranizado y cuya forma transfonetizada es “ay” (nde ayetépio / nde arriéro ay reikóva), y que efectivamente significa antipático, de mal talante o desagradable. Argel o ay tienen por sinónimos, por ejemplo, a “tâirasy” y “juky vosa”. Por eso, cuando no se dice “ese es un argel o un ay”, se dice “ese es un tâirasy / péva niko peteî tâirasy” o bien, “ese es un juky vosa / péva niko peteî juky vosa”.

 

El argel, argelino o argelado es casi omnipresente y su presencia causa estragos en cualquier lugar o en cualquier persona. Por ejemplo, nada puede ser más desagradable o antipático que una persona sea requerida (por alguna deuda pendiente y para más insignificante) en un velorio. Eso es lo peor, es el colmo, el acabóse. De esta situación se desprende el famoso ñe’ênga (refrán) que dice “Argel ndahi’órai he’íje volorio-hápe ojerrekeríva”. Vale la pena mencionar otras dos variantes de este ñe’ênga: “Argel ndahi’órai he’íje tupâópe ojerrekeríva” y “Argel ndahi’órai he’íje de madrugada ojerrekeríva”.

 

También existe otro ñe’ênga, entre muchos más, que alude a lo argel y que en este caso apunta a algo que resulta imposible o inimaginable y por eso es argel, concretamente, que un mono caiga de un árbol; así: “Argel ndahi’órai he’íje karaja ho’árô yvatégui”.

 

El Prof.Dr. Anibal Romero Sanabria agudo y atinado observador de nuestra manera de ser, de nuestro modus vivendi, de ñande reko; esta vez, puso la mira en la Argelería, en el argel y en lo argel, haciendo un pormenorizado y muy completo recorrido por los dominios de los susodichos para finalmente construir -en base a lo observado y analizado- este novedoso y descriptivo Tratado de Argelería que, les puedo asegurar, no tiene desperdicios.

 

Vale la pena destacar que este Tratado de Argelería sumado a Más paraguayo que la mandioca, a Ya da ya y a Tipos y prototipos de paraguayos, todos de la autoría del Prof.Dr. Anibal Romero Sanabria conforman una valiosa colección socio-antropológica que permiten interpretar meriadianamente nuestra manera de ser, es decir, nuestro ñande reko.

 

Una vez más felicito al Prof.Dr. Anibal Romero Sanabria por ocuparse de lo nuestro por que solamente si conocemos nuestras raíces y sabemos quienes somos podremos construir un porvenir mejor.

 

De esta manera doy la más cordial bienvenida a este Tratado de Argelería

 

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Leer EL DR. ROMERO SANABRIA PRESENTÓ “MÁS PARAGUAYO QUE LA MANDIOCA” Y “TIPOS Y PROTOTIPOS DE PARAGUAYOS”, en (http://cafehistoria.ning.com/profiles/blogs/el-dr-romero-sanabria-p…)

 

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